La editorial Ciudad Nueva merece un elogio más por haber publicado, y, lo que es más, encargado la excelente traducción del griego al español hecha por Ignacio de Ribera Martín, de la antiquísima pero valiosísima obra de San Atanasio contra los Arrianos. Pocas veces he disfrutado tanto como con su lectura. He leído a todos los Padres, sin excepción, con particular fruición. He disfrutado sin parar leyendo a Tomás de Aquino. Pero donde he encontrado las dosis más fuertes de sabiduría concentrada, hasta hoy, ha sido, fuera de las Escrituras, en esta obra de San Atanasio que literalmente emborracha de teología. Para leer este libro, que es verdadera carne y no leche, conviene cierta previa formación en teología porque San Atanasio alcanza las cumbres de la ciencia teologica en términos, no de explicación, sino de verdadera fuente. Qué elogios no se habrán hecho ya de la obra de San Atanasio. ¿Por qué una nadería como yo es tan osado de añadir otro, en vez de simplemente confesar que era la ignorancia de tan gran autor lo que más bien debería confesar? Llegar a mi edad sin haber degustado al más grande de los Padres debería ser motivo de rubor. Sin que esta mi alabanza añada nada a la gloria del gran Patriarca de Alejandría. Pero no es mi testimonio lo que realmente quiero dar. Lo que busco es publicitar su obra, para que quede constancia y todo el mundo sepa que quien busque ciencia y sabiduría teológica concentrada y sin destilar, la encontrará en esta obra hasta perder la cabeza y verse en la situación de escribir reseñas como esta, que es fruto de la admiración y testimonio de cuál alto la razón humana puede llegar a alabar a la Trinidad beatísima cuando la fé prende en una mente preclara como la de Atanasio.
Descripción
Excelente y reciente traducción de discursos imperecederos sobre la divinidad de nuestro Señor Jesucristo.


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